Publicado por Wizard
Feb 23, 2011
Riande Continental

He escrito acerca de casinos por 14 años. En ese tiempo, he viajado por el mundo y visitado tantos casinos como me ha sido posible para ver como es el juego en otros lugares. En ese tiempo, he visto una o dos cosas, pero nada que se compare con el casino Veneto en Ciudad de Panamá, Panamá. Justo he regresado de ahí, y esta es la historia de my visita.

El motivo primario de mi visita a Panamá fue bancario, pero el motivo secundario fue para investigar y reportar la naturaleza de los juegos de azar en Ciudad de Panamá. Escribiré sobre esto, y otras actividades no relacionadas al juego, en dos entradas de este blog.

Esta fue mi primera visita a Panamá. Cuando hice mis planes, el número de gente que conocía en el país era cero. Así que escogí mi hotel, el Riande Continental, basado en las reseñas decentes que encontré en Travelocity y por tener un precio competitivo. No tenía idea de la calidad del área. Llegué más bien tarde por la noche, me registré, y me dieron un cuarto con vista a la Vía Veneto. Fue perfectamente obvio por lo que se veía por la ventana que esta es una calle menor en una parte de la ciudad orientada a los adultos, evidenciado por la cantidad de bares, taxis y gente deambulando tan tarde por la noche.

La primera noche visité el casino Crown en mi hotel sin ninguna eventualidad. Jugué como una hora de blackjack y no interactué con otros jugadores. Es un casino relativamente pequeño que parece atraer clientela local.

Tuve una cita de negocios la mañana siguiente, pero el resto del día era mío. La primera prioridad de todo turista en Panamá es ver el canal, lo que hice ese mismo día. Escribiré más al respecto en otro artículo de este blog.

Canal de Panamá — Esclusas de Miraflores

Esa noche, Lunes, traté de expandir mis horizontes y exploré las áreas alrededor de mi hotel. Fui a la Vía Veneto para ver de cerca la diversión que había visto desde la ventana de mi habitación. Había varias tiendas de suvenires, lugares de comida rápida, cafés de internet, dos bares de desnudistas, y, finalmente, el hotel y casino Veneto.

Así que subí por las escaleras eléctricas al segundo piso, el cual, a juzgar por el ruido, es donde está el casino. La señorita delante de mí iba vestida como teibolera y tenía la forma de caminar que atrae la vista y que las prostitutas hacen tan bien. Cuando llegué al segundo piso y miré alrededor, me maravillé de 50 o más mujeres del mismo tipo vagando por el lugar. Ni siquiera en Macao había visto algo así. Había jóvenes y hermosas mujeres en vestiditos ajustados y tacones altos por donde miraras.

En un principio me sentí abrumado, por lo que encontré una mesa de blackjack hacia la parte trasera del casino, sonde había menos gente, y pensé que nadie me molestaría si me ponía a jugar. Para mantener una buena vista de las cosas, me senté a la mitad de la mesa.

Tras unos quince minutos, una muchacha muy bonita que parecía estar a mediados de los veintes se sentó junto de mí. Al contrario de las otras chicas en el casino, ella vestía de forma modesta y se veía y actuaba como gente decente. Le eché el ojo; sin embargo, soy básicamente un chico bueno, así que solo me senté ahí quieto y dedicándome a mis asuntos.

Tras cinco minutos de juego en silencio, ella tuvo una mano en la obviamente debía de doblar. Como un 11 contra un cinco. No tenía suficientes fichas para hacerlo, así que me preguntó si quería participar en su apuesta. Era una jugada con expectativa positiva, así que acepté. Me preocupó un poco que no me fuera a pagar, pero eran solo $5, y no soy tan buen chico que pueda resistir una oportunidad de romper el hielo con una chica atractiva. Así que aporte unas de mis fichas sobre las suyas para hacer la apuesta doble. La apuesta ganó y ella me pagó mi apuesta original y la ganancia sin comentarios. Probablemente dije “gracias,” y lo deje así.

Via Veneto

Por cierto, la estrategia adecuada para este tipo de situación es apostar en aquellas oportunidades con un valor positivo. La tabla para esto se encuentra, en Inglés, en mí blackjack appendix 5. Cualquier celda en verde es una Buena apuesta. Si no la quieres memorizar, por lo menos debes saber que en situaciones en que se debe doblar el valor esperado es positive. Si no lo fuera, no deberías de apostar de más.

Como continuó el juego, surgieron oportunidades similares. Siempre fueron lo que sentí que eran buenas apuestas, así que siempre acepté hacerlas, y en la mayoría ganamos. Fue lo mejor de dos mundos: yo hacía apuestas matemáticamente a mi favor y establecía una amistad con la hermosa muchacha a mi lado cuando comenzó a hacerme plática.

Entonces tres de sus amigos aparecieron y se sentaron a su lado. El que se sentó justo a su izquierda era un tipo joven que la saludó al estilo Europeo con un abrazo y un beso en la mejilla. Necesito aprender la forma correcta de hacer este saludo, pues me pone nervioso y lo estropeo cuando mujeres no Americanas me saludan de esta forma (lo que no es frecuente). El tipo parecía gay, pero odio hacer tales presunciones. Aún si lo era, no me parece caballeroso tratar de conquistar a una mujer frente a sus amigos.

Aún con el arribo de sus amigos, me dejó continuar con el doble parcial de sus apuestas y me pagó por completo en cada ocasión. Me pareció tonto darle a otra persona una apuesta fuerte cuando puedes usar tu propio dinero, pero tengo una estricta política de nunca ofrecer consejos no solicitados en las mesas de juego., especialmente si me afecta de manera adversa. Esto continuó como una hora. Ella hizo algo de plática durante este tiempo, pero mantuve mis repuestas cortas y al punto. Mientras tanto sus amigos, quienes no estaban jugando, parecían cada vez más aburridos e inquietos.

Eventualmente la muchacha dijo: “Vamos al balcón a fumar. ¿Gustas acompañarnos?” Estaba juntando sus fichas, así que no esperaba que fuera a regresar. Como un punto informativo, fumar está prohibido en los casinos en Panamá, una ley que aplaudo entusiásticamente. Me enteré después que hay un balcón por el cercano puesto de peustas deportivas para el propósito de fumar.

Solo y aburrido en un lugar extraño, me sentí tentado a acompañarlos. Sin embargo, pensé que había algo raro. Un grupo de gente joven entablando una amistad con un hombre de mediana edad; algo deben esperar obtener de ello, ¿pero qué? Sentí curiosidad, pero el escéptico dentro de mí ganó y dije “No, gracias. No fumo.”

Se fueron en su camino. Jugué solo un rato más y después me fui. Durante el camino de regreso al hotel, esquive decenas de prostitutas callejeras que parecían desesperadas, hombres entregando tarjetas de presentación para casas de mala fama, y taxistas que prometían “¡Te puedo llevar a un buen lugar!”

El día siguiente, fui a un paseo de medio día de duración de los lugares históricos de Panamá y tuve una cena de negocios en la noche. Cuando regresé a mi hotel, guardé mis cosas y me dirigí de vuelta el Veneto. Esa segunda noche me sentí con más confianza, así que elegí una mesa más cerca de la entrada del casino para mirar las “chicas profesionales.” La mesa estaba más llena, pero había un asiento vacío a mi izquierda.

Unos cinco minutos después de sentarme, una joven sexy se sentó junto de mí. Tenía puesta una falda corta tipo escolar, blusa escotada, y mucho maquillaje. De inmediato comenzó a platicar conmigo en español. Siempre estoy dispuesto a mejorar mi español con chicas bonitas. A decir verdad, esta fue la primera vez. Usualmente solo tengo mucamas y jardineros a quienes torturar con mi español horrible, así que este fue un bienvenido cambio.

Las cosas marcharon bien por los primeros cinco minutos, pero entonces a ella se le acabó el dinero. Se quedó sentada ahí, con una mirada de cachorrita herida. En aras de haber tenido una lección de español, le di $10 en fichas. Eventualmente perdió estas , pero la estaba pasando bien, así que le di un poco más.

Entonces la mesa entró a una buena racha, y todos comenzaron a ganar casi cada mano. En este punto ella empezó a pasar de fichas rojas a verdes de mayor valor y metió las verdes en su bolsa. Parecía que hacía esto y apostaba con cuidado para nunca tener suficiente dinero para doblar o para dividir su mano. Para esas ocasiones, como la chica de la noche anterior, me pidió que cubriera la diferencia. Como progresó esto, sus apuestas subieron y me hizo apostar más también. Además me pagaba menos cuando yo ganaba.

Permíteme pausar un momento. El libro que leí en el vuelo hacia Panamá es “Engañame una Vez” por Rick Lax. El subtítulo es “Estafadores, Prostitutas y Encabezados y Como No Acabar Arruinado en Las Vegas.” En el libro, el autor entabló amistades con estos tipos de gente para conocer sus métodos. Un engaño común consiste en ir a clubes nocturnos posando como un turista, esperar a que un hombre se vea atraído, y luego pedirle dinero a la víctima para acompañarlo a su habitación.

El libro que había comenzado a leer es Super Freakonomics. El capítulo que había terminado recientemente ponderaba la cuestión de porqué más mujeres atractivas en sus veintes no entran a la profesión de damas de compañía que cobran $500 la hora. Ambos libros hacen ver a la prostitución como cualquier negocio orientado al servicio, solo que necesitan de trucos para encontrar clientes, y para permanecer fuera de la pantalla de radar de las autoridades. No digo que estas dos mujeres en el casino eran prostitutas, pero no lo descarto tampoco, especialmente la segunda. En aras de la investigación, quería averiguar cuál era su jugada.

Regresemos a la anécdota. Había más banderas rojas que en un desfile en Beijing al primero de Agosto (el aniversario del Ejército Comunista Chino). Sin embargo, quería saber a dónde se dirigía, asumiendo que iba a alguna parte. Conforme avanzaba el tiempo, se estaba poniendo cara la lección en español y estafas. En mi mano final en la mesa, ella la dividió, re-dividió, e hizo algunos dobles. Aún cuando tenía varias fichas verdes en su bolsa, tomaba mis fichas rojas. Nunca me preguntó, y para ser justo nunca dije “no.” El crupier se paso de 21 y las apuestas originales y ganancias alcanzaban unos $200. De estos ella me dio $50. Esto fue insultante, por lo que tomé mis fichas y me fui enojado.

Me pregunté si me seguiría, así que miré desde una distancia por un minuto, pero ella se quedó en la mesa. La vi pasándole fichas a otros jugadores en la mesa a quienes no les había dicho no pío. Después fui al sanitario, y cuando regresé no había ni rastro de la chica. Deambulé por el casino, con ganas de patearme a mí mismo por ser tan idiota, y enojado por no haber ni siquiera recibido las gracias. No sé con quien estaba más enojado –conmigo o con la mujerzuela. Posiblemente conmigo. Pensé en quejarme con alguien al respecto, pero era demasiado vergonzoso.

Mientras deambulaba por el casino, sin prestar atención a nada, alguien dijo “¡Hey, tú!” Era la muchacha de la noche anterior, quien se encontraba sentada frente a máquinas tragamonedas con sus amigos, pero no jugando. Fue refrescante ver su cara. Aún cuando hubo mucho en común en ambos incidentes, la primera chica nunca tomo un centavo mío y fue más cálida y totalmente no agresiva.

Me presentó con sus amigos. Llamémosla Alicia (no es su verdadero nombre). Los dos tipos que estaban con ella me dijo que si son gay. No es algo que la gente normalmente menciona en presentaciones de donde yo vengo, pero aprecié la franqueza. Quizás pensó que mantuve mi distancia la noche anterior porque podía pensar que uno de ellos era su novio, lo cual hubiera sido correcto.

Tras las presentaciones pregunté si podía contar la historia de lo que recién me había pasado. Alicia dijo “seguro” y escucho atentamente. Cuando terminé, se rió y dijo “¡Oh, esa fue Angie!” No voy a cambiar su nombre por si puede servir de advertencia a otros hombres que se encuentren en el Veneto algún día. Alicia dijo que Angie hace cosas peores que estafas con fichas, pero no me quiso decir nada específico. Después de un poco más de plática, me invito a salir a fumar, y yo acepté esta vez. A pesar de lo tanto que me opongo a fumar en público, admito que de vez en cuando compartiré un cigarro con amigos. Mientras estábamos afuera. Alicia confesó que también hace estafas con fichas, pero considera a Angie como su competencia y claramente no se llevan bien. Luego me dijo que no trató de tomar mis fichas porqué me estaba concentrando tanto y bebía muy poco. Esa es la forma en al que juego blackjack. No es por nada que me identifican como contador de cartas tan rápido – y ni siquiera estaba contando aquella vez. Hablando de esto, no me molesté en contar cartas en panamá porque no tenía el dinero suficiente para que valiera la pena.

Así que tras responder a mis dudas, sentí que finalizaría la noche en un buen tono. Me despedí de ellos pero les dije que quizás volvería la noche siguiente. Alicia dijo que estaría al pendiente de mí.

La noche siguiente regresé a la mesa donde conocí a Alicia y jugué solo. Tras media hora, Alicia legó por sí misma y jugamos y platicamos un poco más. Esta vez le di algo de dinero para apostar, pero ella no me pidió más de lo que ofrecí, y no le di mucho, en especial comparado con lo que Angie simplemente tomó de mis reservas la noche anterior. Le mencioné que iba a estar en Panamá toda la semana por mi cuenta y le pregunté si me podía enseñar la Calle Uruguay, que mi guía dice es el área caliente de clubes nocturnos. Por cierto, yo me refiero a estos como en los Estados Unidos, donde son bares con una clientela joven y en los que se toca música a muy alto volumen. En algunos países de Latinoamérica, “club nocturno” es lo que en EU llamaríamos un “strip club.” A lo que llamamos “club nocturno” le dicen “disco.” Una vez que definimos todo esto, dijo que sí. Yo le dije que sería mi placer invitarla a ella y sus amigos a cenar, y a pagarle por su tiempo.

Entrada principal del Veneto.

Entonces eso fue lo que hicimos, y pasamos un buen rato más bien inocente. Nos acompaño uno de sus amigos gay y su hermana. La noche duró hasta las 3:00 AM, y a ese punto yo ya no daba más. Le ofrecí $200 por su tiempo, pero solo aceptó $150. Antes de partir, la invité a que viniera a la alberca de mi hotel donde podríamos comer al día siguiente, lo cual aceptó.

Al día siguiente, Viernes, comimos juntos y más tarde cenamos con un grupo de sus amigos, su hermana, y los amigos de su hermana en un cuarto en el Veneto que obtuvo como cortesía. Además de ganar dinero fungiendo como guía de turistas para gente como yo, ella es lo que yo llamo una jugadora con ventaja de bajo nivel, mayormente jugando promociones liberales y ordeñando al casino por cortesías. Intenté darle consejos para mejorar su capacidad de ingresos en esta área, pero creo que no entendió lo que le estaba diciendo. Esto pasa más a menudo con mi público de lo que me gustaría saber.

Después de cenar, la hermana de Alicia y sus amigos querían ir al casino, el cual no visitan muy a menudo. Esto fue en Viernes, tenlo en cuenta, y el casino estaba lleno. Debe haber habido entre dos y tres veces más gente que durante la semana anterior. Previamente había montones de bellas prostitutas jóvenes. Sin embargo, esta noche de Viernes el mercado estaba a favor de la oferta. Había montones de hombres Americanos cachondos en busca de chicas lindas. Solo los más viejos, gordos y desesperados parecían haber quedado. Escuché una conversación entre dos hombres planeando estrategias sobre dónde buscar, que estándares poner, y otros lugares para buscar. La lección a aprender es que si esto es lo que buscas, es mejor estar ahí a media semana, que es cuando las mujeres tienen que competir por el pequeño número de hombres.

Alicia y yo perdimos a los demás de nuestro grupo. Le dije que en realidad quería observarla, a distancia, tratando de estafar fichas de otros hombres. Alicia se refiere a esto como “atrapando cangrejos.”

No parecía pensar que era una buena noche para atrapar cangrejos, así que ofrecí ayudarle a buscar algunos. No parecía haber hombres ricos y solitarios, así que identifiqué al que me pareció el mejor prospecto: un hombre de cómo 60 años jugando solo. Se veía de mal humor, pero no había más alternativas. Así que ella se sentó junto de él. Desde la distancia podía ver que Alicia trataba de platicar con él, y lo felicitaba cuando ganaba de vez en cuando. Eventualmente ella perdió todo su dinero y solo siguió sentada ahí, comentando en el juego del prospecto. Tras diez minutos en los que no le mostró ningún interés, Alicia tiró la talla y se marchó.

Entonces identifiqué a un par de tipos alrededor de mi edad en otra mesa. Parecían estar de buen humor, pero apostaban cantidades más pequeñas. Las apuestas pequeñas no son un signo de un buen prospecto, me dijo Alicia, pero a veces no hay de donde escoger. Uno estaba al extremo de la mesa, así que se sentó junto del otro, quien se parecía a Javier Bardem, por lo que le llamaré así. Iba mejor que con el gruñón. Después de mirar de lejos por un rato, tomé un asiento en la parte opuesta de la mesa sin decir una palabra. Se sentía que la temperatura subía gradualmente y los tipos se abrían a Alicia. Parecían agradables. Javier una vez me felicitó por “salvar a la mesa,” algo por lo que odio recibir crédito, porqué significa que también puedo ser culpado incorrectamente por arruinar a la mesa si tomará “la carta que hubiera pasado al crupier de 21 puntos,” como mucha gente creé.

Unos 15 minutos después de que me senté, llego un supervisor y cerró la mesa. Jamás en mi experiencia en casinos había visto que cerraran una mesa con jugadores activos. Alicia siguió a los muchachos a otra mesa. NO quería dar la impresión de que los estaba siguiendo, así que jugué en la mesa contigua a la que ellos eligieron. Una prostituta que me seguía a mí se sentó junto de mí y se puso a coquetear brevemente. Traté de darle la impresión, de buena manera, de que no me interesaba, pero ella due persitente y no se iba.

Por cierto, el juego que estábamos jugando era Casino Hold 'Em, el cual ayude a desarrollar con un cliente quien es mi amigo. El véneto lo ofrece con el nombre de “Texas Hold ‘Em,” que no debe ser confundido con la versión en que los jugadores compiten entre sí. En fin, nunca lo había visto en un casino antes de este viaje, y fue agradable ver al bebé que ayude a criar siendo jugado en un casino. Pocos inventores de juegos llegan tan lejos.

Tras 20 minutos, la “chica de la noche” aún no se iba, y pensé que sería seguro ir a la mesa de Javier. Pongo “chica” entre comillas porqué parecía estar pasada de los 40. Así que fui a la mesa de Javier y Alicia. La temperatura no parecía haber cambiado. Continuaba a un nivel amigable, pero los hombres estaban más interesados en jugar que en platicar con una linda chica. Tras una hora de habérseles unido, Alicia se rindió y les dijo adiós. Parece que fui el único crédulo, pero la diversión bien valió el precio.

Después de unas manos más, salí y encontré a Alicia afuera fumando. Había un café internet enfrente, así que ofrecí mostrarle algunas cosas sobre blackjack en mi sitio web. Los días pasados había tratado de corregir sus errores en blackjack, pero no creo haber hecho mucho impacto. ¿Cómo podía ella saber si yo era un legítimo escritor sobre apuestas y juegos de azar, o solo uno que se da os aires de serlo? Estoy seguro que todavía ella no lo sabe.

Como ya se estaba haciendo muy tarde nos despedimos. No me pidió más dinero por su tiempo esa noche. Debí haberlo ofrecido. Al día siguiente ofrecí corregir my descuido por email, pero ella solo dijo unas palabras amables pero nada sobre mi oferta.

Mi vuelo no partía hasta las 2:30 PM el día siguiente, así que decidí regresar al Veneto y quejarme oficialmente sobre Angie. Sabía que iba a escribir esta historia, pero quería darles chance a las autoridades del casino de trabajar también. Obtuve una audiencia con un gerente del casino. No hablaba inglés, y mi español no es lo suficientemente bueno para contar la historia de Angie apropiadamente, así que usamos un traductor de la recepción.

Admití por complete que fue culpa mía y solo quería enfatizar el punto que Angie estaba siendo muy agresiva y sugerí que le pidieran que bajara de tono. No parecen dejar que las prostitutas se pongan muy agresivas, así que lo mismo debería aplicar a las demás que usan su casino como sitio de negocios. Mientras quieran tener las cosas bajo control, pensé que no aprobarían que Angie se mostrara tan agresiva.

El gerente me pidió detalles –día, hora y la mesa donde ocurrió, lo cual les dije. También hizo algunas llamadas y habló con un supervisor de piso que conoce a Angie. No sé si algo resulte de esta investigación. Quizás solo me daba el avión. Como gerente del turno diurno no parecía muy familiarizado con la intemperancia común por las noches.

Mientras tenía su atención, le pregunte si requieren que las prostitutas comprueben su estado de salud. Me dijo que no, y algo acerca de que es un lugar público. Aún así, pienso que sería una buena idea. Aunque el gerente tomó mi tarjeta de presentación, no he oído nada de su parte acerca de mi queja.

Mis lectores podrían tener dudas sin contestar. Las respuestas no son por experiencia propia, pero de segunda mano de gente quienes pregunté. La tarifa común para las prostitutas de mejor ver es de $150 la hora. Oí que llega tan bajo como $20 para los casos más desesperados.

Vista de la Ciudad de Panamá.

También me dijeron que en otros hoteles no admiten a las damas de la noche después de las 6 pm. Específicamente esto incluye al Riande Continental, El panamá, el Crown Plaza, y el Riande Granada. Un Americano me dijo que un soborno de $25 puede causar que no se observe esta regla.

Así que esta es mi historia del Veneto. Espero no haya sido muy aburrida. Es toda la emoción que este hombre de mediana edad experimenta.

Finalmente, he aquí una liga a una foto del casino. Conocí a Angie en la mesa donde está el tipo con la gorra roja.

 

 

 

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